Trabajando en: ¡una de enanos mineros! (de los de Tolkien, no de los de Blancanieves...)

La verdad es que tenía que haber escrito algo acerca del 1er aniversario de la extraña pareja que formamos mi impresora 3D y yo, o del templo clásico modular ya finalizado, o del cambio de precios en Shapeways... pero con el calor que hace, el simple moviento de pulsación de los dedos sobre el teclado ya me hace sudar a mares.

Así que con el aplatanamiento generalizado, y la dedicación en cuerpo y alma a terminar el último de los cañones alemanes en 6mm que tengo pendiente para Baccus, lo de sentarme a escribir y divagar se me antoja complicado.

Pero parado, lo que se dice parado, tampoco he estado. Desde las 6 de la mañana, hora en que el exceso de temperatura acaba con las expectativas de poder continuar durmiendo, hasta las tantas de la noche, en que el exceso de temperatura solamente permite caer rendido por semiaxfisia, el día da mucho de sí.

Tanto como para pensar algún proyecto chulo ahora que ya he terminado de modelar mi maravilloso templo, del que algún día, cuando esté más fresquito, tendré que glosar su inconmesurable grandeza.

Y aquí viene esta nueva propuesta que me parece muy interesante, porque aúna en un mismo conjunto de escenografía temático un buen número de cosas chulas: una mina, material ferroviario, edificios industriales, suciedad, un puente de madera, un acantilado con una fachada molona y enanos mineros proletarios de los que no cantan "aihó, aihó" sino aquello de "somos los hijos de los enanos mineros que nunca pudisteis matar"...

En fin, aquí un boceto en 3D de la idea que representa esta mina enana.

De todos es sabido que los enanos gustan de vivir bajo las montañas, pero la cebada y el lúpulo son reacios a crecer en la dura y fría piedra a la sombra de las cavernas, por lo que a veces es necesario crear asentamientos en el exterior para poder intercambiar bienes y servicios con otras razas clasistas como los humanos que prefieren que el trabajo sucio de extraer el carbón de sus dominos lo hagan preferentemente extranjeros feos y bajitos poco preocupados por la política interna de los estamentos superiores y la corrupción que impera en la sociedad feudal del reino, en lugar de grandes y aguerridos mineros humanos con conciencia de miseria, valores de comunidad y no pocas ganas de inventar algún aparato para guillotinar cabezas coronadas.

De esta forma, los humanos mineros peleones, al no poder competir en precio con los barbudos bajitos, no tienen más remedio que emigrar a otras tierras o convertirse en carne de cañón de alguna banda contratada por un mago loco y su aprendiz dispuestos a encontrar tesoros fantásticos en aquella ciudad helada del norte arrasada por una tormenta mágica hace algunas décadas, con una esperanza de vida no mayor que la de cualquiera de los hijos bastardos de la Reina y su propio Hermano.

Trasfondo aparte, se puede ver que el proyecto está compuesto de material suficiente como para llenar una mesa de 1,20 x 1,20, que son las medidas de la superficie representada. Los edificios en general tienen un tamaño excesivo, porque sería más interesante que en la mesa hubiera hueco incluso para poder poner las miniaturas, pero pueden servir para hacerse una idea de la variedad de construcciones.

Se puede ver la bocamina, por donde se extrae el material en vagonetas, flanqueada por dos torres defensivas; un puente de madera por donde pasan las vías hasta un edificio que actuaría como recepción de carga y a continuación el lavadero. Es importante que haya un puente con un río porque hace falta agua para las calderas y para el lavadero. Por eso hace falta también un edificio con una bomba de agua y su chimenea. Del lavadero se envía el carbón a un edificio de clasificación que está sobre unos railes que conectan con la red ferroviaria del reino, que se construyó con dinero procedente de la recaudación de impuestos pero que a día de hoy gestiona una logia privada de nobles cuñados y sobrinos de la Familia, Real.

Logia intocable que además de explotar la concesión ferroviaria, posee la práctica totalidad del monopolio de transporte en carro, cría de caballos y producción y distribución de heno, y cuyo objetivo no es abaratar el acarreo de mercancías y pasajeros, y a acabar con la contaminación de boñigas en los caminos, sino convertir el transporte ferroviario en un desastre absoluto para evitar la competencia con el mundo de las 4 ruedas mediante la desamortización del patrimonio inmobiliario, la venta del material como chatarra barata para la industria de la metralla y la completa ausencia de inversiones.

De esta forma, el transporte sobre railes deja de funcionar y además de conseguir destruir la posibile competencia para el holding de la alfalfa, como el compromiso de negocio de la concesión no se cumple, la logia pedirá una compensación de millones de doblones a las arcas del reino por falta de rentabilidad.

Pero todo esto es bien porque los humanos viven felices disfrutando del caloret en las terracitas con una cerveza fresquita y gritando a coro ¡Vida las cadenas!.

Mientras tanto, los enanos mineros siguen a lo suyo, con sus cosas de enanos, esperando la inauguración de la nueva cervecería del poblado y la llegada del día en que algún incidente estúpido les permita alzar sus martillos y hachas de guerra y marchar a la batalla.

Ese día, buena parte de las casas de mineros como ésta quedarán vacías, y el avispado empresario dueño de la mina podrá aprovechar para convertirlas en un resort turístico alquilándolas a particulares sin declarar, sin pagar impuestos, y convirtiendo el alquiler en un bien de lujo que los enanos supervivientes no podrán afrontar. Así, los antiguos habitantes enanos del poblado enano tendrán que desplazarse a vivir a algún rincón no demasiado húmedo del interior de la mina para dejar sitio a los turistas borrachos y descerebrados de las tierras del norte, a los que pasarán a servir como camareros y personal de limpieza por un sueldo miserable en los nuevos establecimientos turísticos, con horarios de trabajo imposibles y condiciones económicas infraemanas, que les harán, seguro, añorar los viejos tiempos en que uno podía disponer de picos, palas y dinamita para solucionar ciertos problemas. 

  

 ¡Y así es la rueda de la vida, del egoismo y la estupidez humana, que nunca deja de girar!

¿A que mola la casita?