Punto y seguido. De momento.

Pues no. No he sucumbido a las diversas oleadas de virus de guardería que asolan mi organismo desde hace 6 meses, ni me he retirado del mundanal ruido a morar en una isla desierta gracias a los millones de bitcoins generados por mi negocio de impresión 3D.
 
Digamos que, como el protagonista de una historia de Lovecraft, he sido arrastrado a las montañas de la locura y la desesperación por mi empecinamiento en tratar de hacer funcionar mi impresora 3D o morir en el intento.
 
Hace unos 6 meses decidí intentar terminar los proyectos que tenía a medias (que son la práctica totalidad de los que he comenzado desde que compré la impresora), para formar un bonito escaparate de cara a los aficionados y poder comenzar a plantearme alguna opción de comercialización (o simplemente por el mero hecho de ser capaz de terminar algo), pero lo que parecía una tarea sencilla (ya que todo estaba diseñado y simplemente se trataba de imprimir, pulir y montar), ha terminado por conducirme a la más absoluta de las nadas.
 
6 meses de impotencia en los que, sin ningún aparente problema, con todas las piezas renovadas, la impresora no ha sido capaz de imprimir una sola pieza con unos resultados aceptables.
 
En principio el problema "se reducía" a imperfecciones (pequeños agujeros) en las superficies planas, irregularidad en el material de relleno, y algunos atascos en piezas con diámetros muy reducidos, pero ahora mismo lo único que imprime es las 3 o 4 primeras capas y después, simplemente, el filamento se queda retenido en el hotend. Y ni para atrás, ni para adelante. Pero de un día para otro. Con las mismas piezas y el mismo filamento. Sin ningún evento entre medias.
 
Y a diferencia de los problemas anterioriores esta vez no se soluciona. Ni sustituyendo el hotend al completo, ni el motor del extrusor, ni el tubo del bowden, ni con diferentes marcas y colores de PLA.
 
Nada de nada.
 
Es como si uno de esos campos magnéticos de los que habla Perico Delgado que te agarran la bicicleta al asfalto sin explicación, se hubiera instalado en el hotend de la impresora y formara una barrera invisible que el filamento no puede atravesar.
 
Desesperante es poco.
 
Vamos, que una impresora no es el motor de un formula 1 con 100000 piezas móviles que pueden fallar. Aquí hablamos de 4 piezas perforadas por las que circula el filamento, se calienta y sale por la boquilla.
 
Entra por un lado. Sale por el otro. Nada más.
 
Bueno, sale por el otro en teoría, porque como digo, aquí no sale.
 
Y lo más gracioso es que después de atascarse y tener que para la impresión, si hago fluir el filamento "a mano", desde el control de la impresora, el filamento fluye sin problemas.
 
Si los anglosajones no hubieran inventado el término, este sería el momento ideal para hablar de "gremlins".
 
Así que en un momento de euforia maker, decidí comprarme un hotend nuevo. Un e3d v6, que es el Ferrari de los hotends, pero para poder instalarlo, tengo que sustituir la pieza que sujeta el hotend original por una nueva (ya que ambos hotends no se parecen en nada), y la maniobra, además de no ser sencilla, pues requiere cambiar o adaptar todo lo existente, tiene como condición sinequanon la de poder imprimir esta pieza que sujetará el nuevo hotend.
 
Pero claro, como la impresora no imprime nada de nada. No puedo imprimir la pieza. Y ahí me he quedado. Atorado. Como el PLA en el hot end.
 
Así que me tocará encargar la nueva sujección y que me la impriman (sin saber realmente si va a quedar bien y va a haber espacio para montar todo de nuevo). Y más pasta a este agujero negro que me ha jodido casi 3 años de mi vida. Aunque bueno, a lo mejor me los he jodido yo por cabezota. Por no haberla tirado a tomar por culo el día que entró en casa directa de China, y estropeada de fábrica, y descubrí que los malnacidos sinvergüenzas que me la vendieron, ni siquiera se habían molestado en comprobar su funcionamiento para justificar los 700€ de sobreprecio que les pagué respecto a lo que costaba en Amazon.
 
Apoyad al pequeño comercio, dicen...
 
En fin, que no puedo obviar el mea culpa. Y que con lo que gasté en este cacharro, y lo que he ido gastando en repuestos, y el tiempo invertido en reparaciones, podría haber comprado 2 o 3 Prusas, haberlas ido mejorando con el tiempo, y haber disfrutado de una pequeña granja de impresoras a las que le habría sacado un rendimiento infinidamente mayor que a este desgraciado trasto.
 
Aunque que de los errores se aprenden, dicen. Excepto cuando empiezas a pensar de que los errores acumulados se te han agotado las oportunidades, porque como el Sgto. Murtaugh, quizás estoy demasiado viejo para esta mierda.
 
El caso es que, antes de tirar la toalla, y además de intentar la sustitución del hotend como último recurso antes de que se lleve la impresora el chatarrero de reciclaje (como el marco es de acero y pesa casi 40kg le va a hacer mucha ilu), y en lo que me planteo si me compro una impresora nueva, y lo que es peor, cuál comprar (teniendo en cuenta que por cada crítica medianamente positiva existirá siempre una ferozmente negativa, que anulará completamente mi capacidad de decisión en un bucle infinito), voy a aprovechar para hacer un llamamiento a aquellos interesados en ayudarme con el testeo de los modelos.
 
Si alguien ha llegado hasta este punto del texto y quiere colaborar imprimiendo mis historias para ayudarme a comprobar si los modelos son correctos, si se pueden imprimir fácilmente, si la escenografía es jugable, si merece la pena o es una mierda, etc., ruego se pongan en contacto conmigo.
 
Lo único que pido es confidencialidad, por supuesto, y que los STLs no acaben en algún repositorio chino sin control.
 
Y nada más. Voy a proceder a desmontar el hot end de nuevo. Revisar que todo funciona correctamente. Volver a imprimir otra pieza. Detener la máquina tras media hora cuando se atasque...
 
"y otra vez a la rueda, otra vez a empezar, siempre la misma historia, cada día siempre igual..."