El ABC de la impresión 3D: "la revolución será barata... o no será".

Recientemente he leido una reseña (sí, creo que la reseña es suficiente) de un libro de economía llamado “Ascenso y caída del crecimiento norteamericano – El nivel de vida norteamericano desde la Guerra Civil”, de un autor llamado Robert J. Gordon.
 
El libro ha adquirido cierta fama debido a que defiende la idea de que "existe una notable sobrevaloración que le estamos concediendo a la revolución digital como factor de crecimiento económico".
 
Esta idea se puede resumir en tres puntos:
 
-La verdadera revolución tecnológica, que acarreó verdadero crecimiento del bienestar de la sociedad a tasas nunca vistas en la historia de la humanidad ocurrió desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX, en lo que se podría denominar el siglo de oro de la humanidad. Tal revolución vino de la mano de la industria farmacéutica, la revolución energética que vino con el desarrollo de la electricidad y el motor de combustión y el desarrollo de las comunicaciones [y la revolución "verde" de la agricultura moderna].
 
-La revolución digital, como continuadora de las invenciones descritas está sobrevalorada: no aporta, ni de lejos, el valor añadido que aportaron las invenciones ocurridas durante ese siglo dorado.
 
-El crecimiento económico seguirá, pero tendrá difícil volver a aquellas cifras de mediados del siglo XX.
 
Gráfico de la evolución de la productividad en los últimos años"Si la economía fuera una ciencia de verdad este mismo gráfico serviría para explicar lo que pasa cuando coges un país como España (9ª potencia industrial cuando íbamos al cole en tiempos de Espinete) y re-conviertes a los obreros en camareros".
 
No voy a entrar en disquisiciones tecnicoeconómicofilosóficas, pero existe una cita, que puede servir como corolario al libro, del astronauta que pisó la luna en 1969 "Buzz" Aldrin: "You Promised Me Mars Colonies. Instead, I Got Facebook".
 
Como aficionado a la ciencia ficción desde mi más tierna infancia, no puedo más que estar de acuerdo en esa visión del empantanamiento tecnologíco en que nos hallamos hundidos hasta las cejas desde hace décadas.
 
En aquella época la humanidad miraba al cielo buscando un futuro mejor en el espacio, rompiendo todas las fronteras conocidas. Ahora, la humanidad mira hacia el suelo, en la dirección de su teléfono móvil, y a lo único que aspira es a leer el enésimo chiste absurdo en el whatsapp.
 
No puede haber una imagen más desesperanzadora.
 
Pero como esto es un blog sobre impresión 3D, voy a tratar de enlazar estos pensamientos sobre anti-progreso tecnológico con mis experiencias en el ámbito de la impresión tridimensional.
 
Aquí no hablamos de avances en medicina ni en aeronáutica ni de otras aplicaciones enormemente prácticas e innovadoras que ofrece la "fabricación aditiva" en determinados ámbitos profesionales, por supuesto. 
 
Aquí hablamos de modelismo y wargames, vehículos, miniaturas, accesorios y escenografía, bien sea en los marketplaces como Shapeways, bien sea en el mundo de las impresoras domésticas, porque es el tipo de actividad en la que estoy involucrado y es exclusivamente el objeto de mis reflexiones (aunque puede extrapolarse a la mayor parte de ámbitos relacionados con el consumo). Aquí hablamos de esa "Revolución Industrial" que supone presuntamente la impresión 3D y de las posibilidades que nos ofrece a los modelistas. Y en las siguientes líneas voy a tratar de dar mi opinión acerca del carácter revolucionario que puede tener, o no, la impresión 3D.
 
Supongo que todo aficionado al modelismo en cualquiera de sus ámbitos se habrá planteado en alguna ocasión la idea de "fabricar mis propias piezas". Bien sea en el slot, bien sea en el modelismo ferroviario, en los wargames o incluso en los juegos de construcción. 
 
Supongo que los responsables de Exin jamás se plantearon el protagonismo que iban a cobrar años después los moldes de los coches de Scalextric o de los trenes de Ibertrén, incluso de las piezas de Tente, pero probablemente el tema de los moldes haya hecho correr más ríos de tinta (de caracteres digitales en internet, más bien) que las reflexiones de los aficionados acerca de sus experiencias con el hobby. ¡Moldes! Sí. Algo que es ajeno para la mayor parte de los mortales, pero que para muchos aficionados se convirtió en una especie de Santo Grial. ¿Dónde están los moldes? ¿Podemos reutilizar los moldes? ¿Cuánto cuesta fabricar un molde? ¿Nos juntamos y hacemos nuestros propios moldes? Y la rueda del sindrome del modelista soñando con fabricar sus propios modelos que no cesa de girar...
 
Porque seamos rigurosos: ¿quién no soñó en su tierna infancia con disponer de "moldes" y "clonar" por docenas sus soldados víbora para incrementar el potencial de los ejércitos del Comandante Cobra y aplastar de una vez por todas a los malditos GIJOE? ¿o con clonar las piezas de Tente para no encontrarse cada día con la necesidad de tener más copias de esa pieza que tanta falta hace? ¿o con duplicar por decenas ese vagoncito para hacer una composición pura de mercancías como Dios manda?
 
Y es que no hay foro de modelismo que se precie en el que no se haya tratado una y otra vez el tema de los moldes y la fabricación de piezas. No son los elfos ni los camellos los elementos más preciados del taller de Papá Noel y los Reyes Magos. El verdadero tesoro son las centrifugadoras y las máquinas de inyección con las que se fabrican buena parte de nuestros sueños a partir de metal, resina o plástico.
 
¿Y que sucedería si uno de esos niños ya crecidos decidiera dejar de quejarse de lo caro que es el hobby, e imbuyéndose del espíritu emprendedor y de la filosifía "maker", se propusiera dedicarse profesionalmente a la producción "en masa" de modelos?
 
Bien, pues si nos centramos en una opción asequible para el ciudadano medio pauperizado que sobrevive como puede económicamente hoy en día, las centrifugadoras con moldes vulcanizados de silicona parecen la mejor alternativa.
 
Este tipo de proceso de fabricación es un proceso industrial, de esos procesos hijos de la revolución industrial del s. XVIII que mencionaba al comienzo del artículo. De aquella revolución industrial que disparó la producción hasta cotas nunca vistas. Fea. Sucia. Mugrienta. Decorada con hollín. Pero enormemente eficiente y productiva.
 
Si alguien quiere conocer detalladamente el proceso, puede usar google, que para eso estamos en la Revolución Digital de la Información, pero yo voy a limitarme a resumirlo un poco.
 
En primer lugar tendríamos que comprar una centrifugadora, a ser posible con cámara de vacío que es necesaria para castear en resina (si algún término no es correcto, lo siento, pero no soy un especialista en casteado).
 
Mirando en proveedores asiáticos (porque tienen el buen gusto de ofrecer públicamente los precios) parece que se puede conseguir una centrifugadora por unos 6000$. 
 
Como no se si tiene buena pinta, pongamos que si compramos algo mejor podemos gastarnos unos 12000€. Hay muchas referencias en internet de fabricantes explicando como funciona el tema del casteado con centrifugadora. Yo me voy a quedar con ésta: https://mindwormgames.com/2015/12/10/spin-casting-the-basics/
 
Centrifugadoras en el taller de Gamezone para el Heroquest 25"En el mundo de las centrifugadoras también hay un 'star-system'. Las del Heroquest-25-por-llamarle-algo son las más famosas".
 
Una vez que tenemos la centrifugadora, necesitamos los moldes para centrifugar.
 
La gente normal lo que sabe del centrifugado es que es mucho más cómodo que lavar la ropa a mano en el arroyo, pero el centrifugado es una técnica que consiste en hacer girar el molde a toda velocidad para que el material a moldear (metal o resina) consiga introducirse en todos los recovecos, gracias a esa maravillosa fuerza que lo mismo te permite girar un cubo atado a una cuerda sin que el agua se caiga, ¡oh, magia!, que subirte en una montaña rusa y sobrevivir indemne, que fabricar miniaturas.
 
Para ello, los moldes tienen que realizarse con la forma de un disco en el que se incluyen los huecos correspondientes a cada molde propiamente dicho de una miniatura o pieza. Aquí se puede ver como se fabrica un molde: https://mindwormgames.com/2016/01/16/spin-casting-mold-prep/
 
Como los discos son grandes (unas 12 pulgadas o 30cm. de diámetro), podemos incluir 16 miniaturas en cada molde. 
 
Un molde puede costar unas 42 libras (60€) y nos ofrece la posibilidad de realizar 150 operaciones de casteo y el material (metal blanco) tiene un coste de 18 libras el kilo. (según nos indican aquí http://cart.themouldmaker.com/index.php?p=page&page_id=Services). 
 
No se cuantas coladas pueden hacerse en una hora (el proceso en sí dura unos 45 segundos según cuentan aquí http://www.dp9.com/content/mold-parts), pero pongamos que entre el proceso de impresión y el tiempo que requiere liberar las miniaturas del molde y clasificarlas, hacemos 10 coladas por hora porque además estamos solos en el taller y procrastrinamos un poco escuchando heavy metal y practicando air guitar.
 
En un mes de trabajo (180 horas) podemos fabricar unas 28000 miniaturas (de 16 tipos diferentes; casi 1800 de cada tipo) consumiendo 12 moldes (720€). Si una miniatura pesa 15gr. (más o menos), necesitaremos 430 kilos de metal (unos 10000€).
 
Pero el proceso incluye también el coste de diseño de los 16 tipos diferentes de miniaturas y elaboración de los máster, además de clasificación, control de calidad, empaquetado, tareas comerciales (pintura, fotografía, venta online, envíos), etc.
 
A partir de aquí cada uno puede hacer sus cálculos teniendo en cuenta la amortización de la máquina, costes de luz, materiales, etc. para determinar si el precio final de una miniatura es caro o no.
 
Pero más allá de esta cuestión, el hecho que quiero resaltar es que en el coste unitario de cada miniatura, la parte correspondiente al proceso de fabricación/moldeado es mínimo, y que el precio dependerá fundamentalmente del resto de tareas involucradas (bueno, y del metal, que en 10 años ha pasado de tener un coste marginal en el proceso a ser uno de los principales costes).
 
Por tanto, la revolución industrial permitió que estas tareas cuyo coste no se puede reducir (diseño de una miniatura, materia prima) se compensará con el hecho de que la producción en masa abarata considerablemente el coste del proceso.
 
Del mismo modo que una locomotora con un coste de producción/fabricación muy elevado, compensaba el transporte de decenas de vagones en el mismo tiempo en que un carro, barato de fabricar, solo podía transportar una ínfima carga en comparación a la del tren.
 
Hasta aquí supongo que todos tenemos claro el potencial de la producción en cadena, que ha permitido a la clase obrera, con sus casas repletas de trastos fabricados en masa, sentirse clase media durante unas pocas décadas.
 
 
Mis dos aficiones favoritas: durum e impresión 3D"Sí, ya lo se. La Revolución Industrial transformó a los hombres libres que se creían esclavos en esclavos que se creían hombres libres y tal. Pero aquí estamos a otra cosa.".
 
Ahora bien, imaginemos que nuestro amigo emprendedor, antes de hacer un plan de negocio concienzudo, se sienta en el sofá a ver el telediario de Matías Prats y entre asesinatos, desmembramientos y noticias absurdas cocinadas para anestesiar al personal, aparece cualquier fulano abrazando una impresora 3D y hablando de la Cuarta Revolución Industrial (o la tercera, o la quinta, o la que sea, da igual) y de cómo está cambiando el mundo: ¡Adios industria pesada que creaste la miseria de la que los obreros soñaban con escapar a través de tus fábricas!¡Hola producción distribuida que haces soñar a los hijos de los obreros con escapar del nivel de vida de sus padres a través de tu miseria!.
 
Como nuestro amigo lleva años oyendo hablar en los foros de la posibilidad de comprar una impresora 3D para imprimir miniaturas como el que hace palomitas, decide dejar a un lado toda esa historia de máquinas sucias y feas que darían al taller aspecto cutre de película de serie Z de los años 50, y apuesta por subirse al carro de la Nueva Era de la Fabricación Aditiva y basar su negocio en una flamante impresora 3D.
 
Cuando acude a la tienda de informática que aún sobrevive en un barrio de la periferia junto al último videoclub de la Tierra en busca de una de esas impresoras de 300€, se da cuenta de que aquellas historias que leyó una vez en un blog sobre impresión 3D de un flipao que escribía unos tochos infumables, algo de cierto tenían.
 
La tecnología de impresión mediante filamento fundido... ¡oh sorpresa!. No sirve para esto.
 
Repitamoslo todos para que nunca se nos olvide: ¡La tecnología de impresión mediante filamento fundido no sirve para imprimir miniaturas!
 
Scream for me Longbeach: you can print miniatures with your fucking FDM 3d printer!"Scream for me Longbeach: you can print miniatures with your fucking FDM 3d printer!"
Sí, es Blaze Baley y está gordo y calvo, pero yo por el X-Factor mato.
 
El dependiente de la tienda, a pesar de estar a las puertas del paro, muy amable él, le recomienda acudir a la siguiente opción, la resina.
 
- "¡Ay que ver que bonita es la Form 1!. Si es como un 'aipaz' pero en impresora. 2400€ puesta en casa."
 
Y no hace falta ni taller. La puedes poner al lado de la tele y presumir ante los amigotes cuando vengan a cenar. Además, contemplar como las piezas cobran vida seguro que es más interesante que cualquier programa absurdo e intelectualmente corrosivo que estén emitiendo en cualquier de los innumerables (e indistinguibles) canales de televisión.
 
Así que nuestro amigo desenfunda la tarjeta de crédito (y añade 160€  para un litro de resina) y varios días después disfruta en casa con el combo de desempaquetar de su nuevo juguete y grabarlo para inaugurar de paso su nuevo canal en Youtube al que acudirán seguro millones de zombies millenials para contemplar el fascinante proceso de abrir una caja. ¡Esto va a ser un no parar de ganar dinero!
 
Con la impresora lista y el manual bien hojeado (y poco ojeado, todo hay que decirlo) abre el software que incluye la máquina dispuesto a imprimir su primera pieza y..
 
- "¡Oh, Dios mío!. ¿Pero dónde están los modelos en 3D de las miniaturas que voy a imprimir?"
 
- "¿Como puede ser que en 10 años escuchando que con la impresión 3D vamos a poder imprimir cualquier cosa, nadie me haya informado de que las cosas que se imprimen con las impresoras 3D hay que modelarlas primero? ¿No venían ya todas las cosas del universo en la memoria de la máquina igual que toda la música del universo venía en la SD que me pasó un colega con todos los juegos del universo que me grabó el mismo colega en mi disco duro externo?"
 
Pues vaya. En pleno 2017 y a punto de pisar Marte (risas cínicas de fondo) y la humanidad todavía tiene que perder el tiempo diseñando los objetos que quiere fabricar.
 
- "¿Pero ésto que es?¿Pero ésto que es?"
 
En efecto, los modelos hay que diseñarlos. Y sí, amigos. También hay que pagarlos. Porque los diseñadores 3D, a pesar de los esfuerzos de la industria por convertirnos en seres de luz de naturaleza ascética capaces de trabajar no ya gratis, sino pagando por ofrecer nuestros modelos en los marketplaces de modelos 3D, todavía tenemos que comer y pagar alquiler.
 
Bien, a nuestro amigo le cuesta aceptar que los modelos no se generan por ciencia infusa y que debe contratar (es un decir) a alguien para que le haga los modelos, pero finalmente tiene que tragar con el hecho de que el coste de diseño es el mismo que para nuestro amigo alternativo de la centrifugadora. Y decide pagar. Porque no le queda más remedio. Porque aunque en los repositorios de modelos 3D hay millones de modelos, el 99,99999% no valen para nada.
 
Sí, amigos. Porque a pesar de que los millenials todavía no entienden que lo de ser pobre no se arregla pirateándolo todo (y los que no son millenials parecen haber dejado de entenderlo), el trabajo de los diseñadores hay que pagarlo.
 
Y una vez pagado el trabajo, nuestro emprendedor, (llamémoslo CEO, que es lo que se lleva) recibe su miniatura.
 
- "¿Cuántas voy a imprimir? ¿6000 al mes?  Si consigo 1€ de beneficio neto por miniatura, como voy a venderlas todas porque yo lo valgo, de aquí a un año me veo dando la entrada para el hipotecón. Seguro que con lo molona que es la impresora y exprimiéndola un poco, puedo superar esa cifra. Así que vamos a ver. Seleccionemos "calidad máxima" (0,025mm de altura de capa), hagamos click en el botón "de calcular tiempo de impresión" y... ¡hágase la luz!".
 
Y la luz se hizo (las siguientes imágenes son una representación del funcionamiento del software original de la Form1. Ninguna miniatura ha sido dañada en el proceso):
 
Tiempo de impresión en la Form 1 a máxima calidadSe lo que estás pensando: "eso no es una miniatura, es un burruño". Lo que pasa es que nuestro amigo tuvo que elegir entre pagar a un diseñador con experiencia o encargárselo al sobrino de su cuñado por una propina...
¡Qué se habrán creido esos diseñadores!
 
- "4 horas por miniatura. ¡¿Cuatro horas por miniatura?!"
 
- "¿Pero ésto que es?¿Pero ésto que es?"
 
Pues es ni más ni menos que la realidad. 
 
Si a nuestra centrifuradora le hubiéramos conseguido sin mucho esfuerzo sacar un rendimiento de una miniatura cada 25 segundos, ahora necesitamos 240 minutos por miniatura.
 
Vaya. ¿Qué hacemos ahora, amigo? Pues el tipo de decisión menos afortunada pero más habitual por estos lares : bajemos la calidad de impresión para aumentar la velocidad (0,1mm de altura de capa).
 
 
Tiempo de impresión en la Form 1 con calidad baja"Si la peña se forra en kickstarter con juegos que tienen la complejidad de la Oca y miniaturas que elevan a las de los sobres de Montaplex a la categoría del David de Miguel ángel... seguro que yo también lo peto"
 
- "¡1 hora por miniatura!. Todavía es 140 veces más lento. No puede ser. Pero, ¡un momento!. ¿Cómo no se me había ocurrido? En la impresora caben muchas miniaturas. Hasta 16. Ahora si que si he visto la luz."
 
Tiempo de impresión en la Form 1 para 12 miniaturas con calidad baja"El milagro de los panes y los peces versión Bolt Action"
 
- "2 horas y 50 minutos. 640 segundos por miniatura. 25 veces más lenta. 25 meses para lograr imprimir las 28000 miniaturas que nos habíamos prometido... ¡Pero siempre podemos comprar 24 impresoras más. Total, pedimos  60000€ al banco y los intereses se pagan solos!"
 
Granja de impresoras Form1¡Una maldita granja de Form1!.
Es desconcertante pensar que cualquier chorrada que se te pase por la cabeza para hacer la gracia en el blog, seguro hay alguien que ya lo ha hecho"
 
En fin, dejemos a nuestro querido emprendedor seguir soñando con su proyecto de negocio y ciñámonos a los hechos, porque en la realidad no existe paralelismo alguno entre el ámbito de la producción industrial tradicional y la impresión 3D tal y como se encuentra a día de hoy.
 
La centrifugadora es una máquina extremadamente eficiente, y aunque ocurran fallos (que no cuele bien el metal, que el molde esté desgastado y haya que sustituirlo), el coste global de los errores es mínimo. Si una colada sale mal, hemos perdido 1 minuto y el metal se recicla. Hacemos otra y listo.
 
En la impresora, si el error ocurre tras 2 horas de impresión, hemos perdido 2 horas de impresión y la repercusión en el coste es notable.
 
Si alguien nos hace un encargo de 200 miniaturas con nuestra centrifugadora, así de pronto, podemos aplazar el almuerzo un rato, o pasarnos el sábado por la mañana y hacerlo en un momento. Incluso introducirlo entre medias de otra tirada con un pequeño retraso razonable.
 
Si alguien nos hace un encargo de 200 miniaturas así de pronto, con nuestra impresora de resina... estamos fritos. A ver de dónde sacamos 50 horas para imprimirlas.
 
Porque a pesar de la simplificación que he utilizado a la hora de describir el proceso de la Form 1, la verdad es que la impresión 3D en resina no es un proceso simple, ni sencillo, ni económico.
 
Desconozco la vida útil de estas impresoras, pero estoy seguro que no se acerca ni de lejos a la de una centrifugadora industrial, por lo que la repercusión del coste de amortización es mucho mayor. No se muy bien el gasto en mantenimiento que requieren las impresoras SLA, pero si se que en la FORM1 el tanque donde se deposita la resina cuesta 80€ y hay que cambiarlo cada 2 o 3 litros de resina utilizados. Si 16 miniaturas consumen 50 mililitros, con 3 litros (540€) podremos hacer unas 950 miniaturas. Entre tanques y resina gastaríamos 28000€ para las 28000 miniaturas. Además, el láser que usa la FORM tiene una vida útil de unas 10000 horas, o sea unas 3000 impresiones para el ejemplo que he ilustrado, que son unas 3600 miniaturas.
 
Y todos sabemos lo que pasa hoy en día si se te estropea una pieza de cualquier cacharro electrónico. "Obsolescencia programada" es la palabra en neolengua para "basura tecnologíca". Tener que reemplazar el láser (o la máquina) unas 8 veces para completar las 28000 miniaturas no parece una virtud a destacar.
 
3600 miniaturas no parece una esperanza de vida muy larga, sobre todo teniendo en cuenta que hay centrifugadoras por ahí a la venta y en buen estado que parecen haber sido contemporáneas de la época en que H. G. Wells inventó esto de los wargames.
 
En fin, que ya va siendo hora de terminar. Simplemente he tratado de ilustrar cómo la impresión 3D no tiene ninguna posibilidad de reemplazar la producción tradicional industrial, ni de suponer por sí misma revolución alguna, ni de elevar a la Humanidad a una Edad de Oro de Progreso en la que con apretar un botón podamos disponer de cualquier objeto como si de la Lámpara de Aladino se tratase
 
La impresión 3D es muy útil para prototipar o fabricar piezas únicas de elevado coste de producción (por ejemplo, una prótesis que es única para el paciente en cuestión), y en nuestro caso, el del modelismo, es una herramienta maravillosa tanto para generar modelos que con las artes tradicionales son extremadamente complejos de crear como para poder reproducir una y otra vez el máster de cada pieza sin el miedo tradicional a perder ese objeto que era único e irrepetible.
 
Pero la impresión 3D no es más que una gota en el océano de las tecnologías que nos rodean (y una gota que supera ya las tres décadas de edad). Porque para que una tecnología sea revolucionaria tiene que permitir que toda la humanidad de un gran salto. Como cultivar cereales y almacenarlos, en lugar de pasar el invierno comiendo raices, o poder disfrutar un domingo en la playa viajando en clase turista en el maravilloso ferrocarril de Barnstaple a Lynton.
 
Señores de la Casta de la Impresión 3D, no se dónde habrán estudiado ustedes economía, pero da la impresión de que no entendieron bien el hecho de que las revoluciones implican, a parte de obtener beneficios, producir mucho y que la gente compre mucho.
 
Si Mr Ford hubiera vendido sus coches a precio de Bugatti, no hubiera tenido ningún éxito y no hubiera podido llevar a cabo sus maniobras para exterminar el transporte público en EEUU. Si para conducir un coche hubiera que realizar el mismo esfuerzo mental que para modelar un objeto en 3D, la gente sería incapaz de arrancarlo (de ahí el cambio automático, supongo).
 
Si hoy una lavadora costase 100000€, la gente seguiría acudiendo al arroyo a lavar a mano, por muy útil que sea el aparato. Y por supuesto, si 2 de cada 3 lavados destruyeran la ropa, nadie lo consideraría un "funcionamiento normal y aceptable".
 
Por mucho que a un aficionado al modelismo le interese uno de mis vehículos, nadie va a pagar 80€ por un tanque ni aunque sea un modelo que no tiene alternativa comercial más barata y asequible. Y por mucho que aun aficionado al modelismo le haga ilusión aprender a modelar sus tanques, lo que un aficionado quiere es comprarlos, montarlos, pintarlos y jugar, no pasarse el día haciendo el indio en el ordenador como yo.
 
Señores de la Casta de la Impresión 3D, no se si se habrán dado cuenta, pero la necesidad que tienen el 99% de la población de las cosas que pueden imprimirse en 3D es inversamente proporcional a su precio. Entiéndanlo de una vez. Ni a mi me merece la pena como diseñador perder 80 horas en modelar un objeto único del que voy a sacar 2€ de beneficio en Shapeways por cada compra, ni al ser humano en general le apetece gastarse 80€ en una cabeza de Yoda, en un buho o en la estúpida réplica esa de la llave inglesa simplemente por que sean objetos imprimidos en 3D. A Colón le salió bien lo de cambiar oro por cuentas de colores, pero hoy en día solamente Apple es capaz de crear ese tipo de espejismo.
 
Señores de la Casta de la Impresión 3D, no se si conocerán el cuento del Emperador y su traje. Pero háganme caso: la Impresión 3D está en pelotas.
 
Y es que la Revolución industrial de la impresión 3D será barata (y para tontos)... o no será.