El ABC de la impresión 3D: hoy, el pilar fundamental de esta tecnología HI-TECH. Léase, 'la cinta de carrocero'

Uno de los conceptos más complicados de explicar a aquellos que desconocen los entresijos de la impresión 3D, es el de "tecnología fracturada".

¿Qué quiere decir este misterioso término que, por supuesto, me acabo de inventar? 

Bien, pues atendiendo a la etimología de la palabra fractura, el vocablo original latino nos expresa "el resultado de quebrar" algo. Pocas formas se me ocurren de mejorar la idea que pretendo transmitir que la de algo "roto".

Ciñéndome a la impresión 3D mediante filamento fundido y a mis experiencias con la impresora 3D Wanhao 5S, podemos aventurarnos a considerar que nos enfrentamos a una tecnología rota. Rota porque presenta en su desarrollo numerosos callejones sin salida que convierten el proceso de impresión en una aventura artesanal, más que en un proceso uniforme al que se pueda catalogar de "alta tecnología del s. XXI". Callejones sin salida a los que los fabricantes no han prestado demasiada atención a la hora de solventarlos, y que se han dejado en manos de los sufridos "makers" que a base de prueba y error, ofrecen maravillosas e ingeniosas soluciones.

Un ejemplo muy sencillo puede ser la rotura del filamento. Un hecho que puede ocurrir debido a un fallo en la fabricación del mismo, pero que la impresora es incapaz de detectar y que ocasiona la pérdida de la pieza que se está imprimiendo si el trozo de filamento que queda unido al extrusor no es lo suficientemente largo como para completar la pieza.

No es un suceso común, pero si te encuentras imprimiendo en pleno més de agosto con 35º a la sombra de un frigorífico y tras 5 horas de impresión te das cuenta de que el filamento se ha partido y que la preciosa pieza que estabas imprimiendo no tiene otro destino que el cubo de la basura, te preguntas por qué al fabricante no se le ha pasado por la cabeza colocar el soporte del filamento en una posición más favorable que no mantenga contínuamente el rollo en tensión.

Pero como los compradores de impresoras 3D somos makers no pasa nada. Todas las chapuzas que incorporan nuestras máquinas las iremos solventando a base de ingenio, a pesar de los 1400€ que hemos pagado por un aparato que se vende como "industrial".

No obstante, más allá de las complicaciones intrínsecas al propio proceso de impresión y los elementos activos en la impresora, si hay algo que anula mi capacidad de comprensión es el hecho de que toda esta tecnología capaz de provocar "la revolución industrial definitiva que elevará a la humanidad a una nueva edad de oro" depende completa y absolutamente de un elemento cotidiano que pocos relacionarán con la impresión 3D, pero que es la base, y lo digo literalmente, de cualquier impresión de buena calidad.

Déjenme que les presente a nuestra estrella invitada: "la cinta de carrocero".

Sí. Es lo que os estais imaginando. Ese rollo de cinta amarilla que se puede adquirir en el proveedor oriental por un euro. Ese elemento imprescindible para pintar las paredes de la habitación sin manchar las jambas de la puerta. Ese desperdicio que una vez arrancado nadie recuerda y es arrojado sin piedad a la basura. Ese objeto que la humanidad ha despreciado durante años, es, sin lugar a dudas, el elemento más importante de la impresión 3D.

¿Cómo explicar su importancia si no conoces el funcionamiento de las impresoras 3D?

Bien, imagínate que una impresora es como una churrera manual de esas que vienen bien la noche del 23 de junio para complementar la olla de chocolate calentito. Empujas el émbolo y el churro sale por la boquilla. Esto es básicamente lo que hace una impresora 3D.

La diferencia es que en la impresora el filamento ha de calentarse a unos 200ºC para que pueda fluir, y una vez extruido por la boquilla, se va depositando sobre la cama de impresión adoptando la forma de la pieza en cuestión.

Ahora bien, llegados a este punto nos encontramos en uno de esos callejones sin salida de los que hablaba al principio. En el caso de usar PLA como material de impresión (en el ABS pasa algo parecido), nos encontramos con la necesidad de que el filamento de la primera capa se una a la base con dos compromisos opuestos en cierta medida: en primer lugar, el material ha de quedar bien pegado a la base para que al enfriarse y contraerse se mantenga perfectamente sujeto y no se combe hacia arriba (lo que se denomina "warping"); y en segundo lugar, el material tiene que permitir separarlo de la base una vez terminada la pieza.

¿Y qué han hecho los fabricantes para solucionarlo?  Nada que realmente sea efectivo.

En el caso de mi Wanhao, la máquina incluye una bandeja de lexan. Pero, ¿es este material apto para conseguir cumplir los compromisos de adherencia? 

Pues la verdad es que no lo se, porque al tratarse de la base de impresión que proporciona una superficie completamente nivelada, tengo cierto temor a que imprimir sobre ella directamente pueda ocasionar daños al despegar las piezas, por lo que nunca he imprimido directamente sobre ella. Y además, como el fabricante nos proporciona directamente una opción mejor, su propia cinta de carrocero Wanhao, tampoco me lo he planteado.

Si, Wanhao acompaña sus máquinas de un rollo de cinta, y teniendo en cuenta todos los problemas que he sufrido con la máquina, puedo afirmar que es el componente de mejor calidad que incorpora el embalaje. La cinta se pega firmemente al lexan, aguanta la temperatura sin levantarse y además el PLA se adhiere con total firmeza, sin haber sufrido ni un solo problema de "warping" en estos 2 meses que me ha durado el rollo.

Ahora bien, una vez que el rollo se ha terminado, ha dado comienzo la maravillosa aventura de encontrar el rollo de cinta de carrocero entre todos los tipos de cinta disponibles en el mercado que ofrezca unas prestaciones similares a las descritas. Y no es tarea fácil.

De hecho, hasta el momento no he sido capaz de encontrar un material de características similares. Todos sufren por el calor y tarde o temprano comienzan a despegarse cuando el PLA se va enfriando y tira hacia arriba. He encontrado un par de marcas que se adhieren muy bien a la pieza, tanto que al levantarlas de la base la cinta se queda adherida a PLA, pero el resultado general es el de problemas, problemas y problemas. He disfrutado como nunca del "warping" (aunque en la mayoría de los casos se debe a que la cinta se despega de la base y no de la pieza) y a diferencia de la cinta original, que permitía realizar varias impresiones sin tener que reemplazarla, ahora cada impresión supone volver a colocar cinta porque al retirar la pieza, es imposible mantenerla en su sitio para la siguiente impresión.

La búsqueda continua, aunque en las ferreterías y los proveedores orientales de mi ciudad no encuentro marcas que no haya probado, por lo que tendré que ampliar la zona de rastreo a la periferia, pero no pierdo la esperanza de encontrar un sustituto adecuado para la cinta Wanhao.

Si algún día me ves por la calle andando a paso ligero, mirando el móvil y con cara de desesperación, no pienses que soy un cazador de pokemons recolectando huevos. Se trata de encontrar algo mucho más importante. La clave fundamental de la impresión 3D. La piedra de toque de la revolución industrial aditiva que transformará la realidad de la humanidad y nos hará trascender más allá de las fronteras del progreso hasta ahora conocido.

Un buen rollo de cinta de carrocero.