Cuando entró en casa mi añorado Amstrad CPC no era ni remotamente consciente de que aquel artilugio alimentado a base de cintas me iba a permitir, gracias al Basic 1.0, realizar mis primeros dibujos 'electrónicos'.

Aquellas líneas y circulos realizados a base de funciones que no era capaz de entender, me mantuvieron entretenido varios años, hasta que aquel glorioso artilugio fue sustituido por un flamante 486DX2 a 66 MHz.

Los CD's de las revistas de la época, pusieron a mi alcance un nuevo mundo de diseño gráfico con el que ya no eran necesarias cientos de líneas de código para generar un círculo y rellenarlo de color. 

Pero el cambio de paradigma se produjo al poder adentrarme por primera vez en un mundo virtual en tres dimensiones. Las esferas, conos y figuras geométricas básicas, se transformaron por fin en objetos complejos en el interfaz del 3D Studio R4 para MS-DOS, que me permitió convertir mis planos pensamientos en imágenes tridimensionales a todo color cuyo truco final consistió en cobrar vida y actuar en la pantalla emulando (para mis expectativas, se entiende) los logros de los pioneros juegos 3D de los 90.

Durante todos estos años, el 3D ha sido una parte fundamental de mi vida, profesionalmente o como simple hobby, pero desde aquella revolución del viejo 3D studio, nada volvió a ser tan excitante hasta que en el SIMO 2007, tuve contacto con una impresora 3D. Aquel artilugio ponía en mis manos un sueño hecho realidad: la posibilidad de transformar un objeto virtual en un modelo físico y palpable.

La revolución estalló en mi cabeza, y tras varios años experimentando con las posibilidades de cada tecnología y material, en 2012 comencé el desarrollo de mis propios productos en 3D orientados en parte a satisfacer mis propios anhelos como modelista y en parte a cubrir huecos de mercado para el hobby que solamente esta tecnología puede rellenar.

En 2014 comencé la comercialización de mis modelos en diferentes plataformas de impresión 3d. El sueño de cualquier modelista.

En 2016, cansado del desastre contínuo que suponen sitios como Shapeways, y el desprecio constante a los diseñadores, y antes de hacerme viejo esperando a que las tecnologías ofrezcan productos con calidad suficiente, he decidido adquirir una impresora 3d tipo FDM para imprimir mis propios modelos y poder hacer pruebas de testeo, a sabiendas de las limitaciones que supone el filamento fundido frente a las tecnologías SLA y SLS que he venido utilizando estos años.

Y en esta página trataré de contar mis experiencias con la impresión 3D y el modelado 3D para imprimir.

Bienvenidos y gracias por vuestra atención.